Una forma de embellecer una ciudad y a la vez homenajear a sus grandes personajes es mediante el recurso a las estatuas. En Arévalo tenemos 4 estupendos ejemplos realizados mediante la técnica de la cera perdida.
La fundición a la cera perdida es un procedimiento que permite crear obras de arte en metal. Surge en la Antigüedad y pervive en esencia aún hoy (con algunas evoluciones). Su proceso es verdaderamente complejo, intentaré resumirlo a continuación:
-En primer lugar hemos de realizar un modelo de la escultura deseada en arcilla o material similar y recubrirlo con una fina capa de cera.
-A continuación recubrimos el modelo con cualquier sustancia refractaria (que resista la acción del fuego sin alterarse) y lo dejamos endurecer.
-Una vez secado, practicaremos un orificio en la parte superior y otro en la inferior, haremos que se derrita la cera y la dejaremos salir por la abertura inferior. De esta manera resulta un espacio libre que rellenaremos con la colada de bronce fundido vertiéndola por la abertura superior.
-Por último, una vez que se ha enfriado el metal, rompemos la capa exterior refractaria y pulimos nuestra escultura. Si no queremos que nuestra obra sea maciza (como ocurre normalmente con las estatuas) debemos utilizar también un alma interior de materia refractaria.
Las cuatro estatuas de Arévalo son:
- las de Emilio Romero y Eulogio Florentino Sanz, que están en la Plaza del Real y son ejemplo de escultura de medio cuerpo.
- la de Isabel la Católica, conocida como "la Isabelilla" pues representa a la reina aún joven, de cuerpo entero y situada en la Plaza del Arrabal.
- la de Fray Juan Gil, fraile trinitario arevalense célebre por ser la persona que liberó a Cervantes de su cautiverio en Argel, de cuerpo entero y situada en la Plaza de San Francisco.
Además tenemos también una escultura de bronce que representa el rey de nuestra gastronomía: el cochinillo o tostón. ¿Te atreves a buscarlo?
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